
¿Qué pasaría si un terremoto removiera los cimientos de una ciudad completa y dejara a las personas en la nada misma? Más o menos de esto trata “Concrete Utopia”, una de las nuevas maravillas del cine surcoreano que toma la idea del clásico desastre natural y lo lleva al siguiente nivel.
Basada en el manhwa Pleasant Outcast, esta es la historia de Min-Sung y Myeong-hwa, un matrimonio sobreviviente del desastroso terremoto que arremetió contra su hogar y sus vidas. La cinta propone este mundo postapocalíptico y rápidamente converge en una lucha social al más puro estilo de “Parasite”. Esta no es la clásica historia sobre personas mostrando lo humanitarias que pueden llegar a ser después de una tragedia. No, Concrete Utopia enfoca el egoísmo y la degradación humana cuando se le quitan las reglas de la sociedad de un modo inteligente y bien narrado.

Vemos a un grupo delirar con la idea de que ellos merecen lo mejor porque el edificio en el que viven no se ha derrumbado, mientras el resto de las personas mueren en medio de una catástrofe que parece no haber dejado rastros de esperanza. Entre violencia, charcos de sangre y una infinidad de gritos vemos como los inquilinos pierden toda capacidad de lógica y entran en esta especie de submundo en el que se sienten completamente protegidos pero que pronto comienza a derrumbarse.
Tomando giros completamente inesperados de trama, la película mantiene una constante tensión de la que es difícil escapar. Además contiene ese sello de hiperrealismo, si bien sabemos que es una situación hipotética, cabe la idea en nuestras cabezas de que pueda suceder, y para mi, ahí reside su magia.
“Concrete Utopia” es de esas historias que difícilmente se olvidan. Están tan llenas de emociones, te hacen llorar, saltar del sillón, enojarte y meterte en un mundo postapocalíptico lleno de lo peor de las personas y, casi al final de la peli, lo mejor.
Vale🎀