“La memoria infinita”

Desde que vi el trailer de “La memoria Infinita” supe que necesitaba, profunda y religiosamente, ver la película, pero también sabía el daño que me iba a hacer. Claramente el sufrimiento siempre fue una opción así que aquí les traigo mi comentario sobre este documental chileno.

Esta es la vida de Augusto Góngora, un periodista chileno a quien le diagnostican alzheimer y su esposa Paulina Urrutia, una actriz, que lo acompaña en el proceso. Desde que inicia el documental sientes esa tristeza y nostalgia, cuando, a través de un recorrido breve de imágenes nos cuentan quienes son Augusto y Paulina, el tiempo que llevan juntos y como el está perdiendo su memoria. Creo que aquí juegan un papel fundamental la forma en la que Maite va construyendo la narrativa desde lo que fue hasta lo que es y lo que se está perdiendo, por otro lado la Pauli que es casi como un ángel, tiene un carisma único y logra proyectar una sensibilidad bastante única.

La memoria infinita también cuenta con una fotografía bastante cinematográfica para ser un documental, tiene bonitos planos y estas imágenes de archivo que complementan muy bien toda la película y es algo bastante característico de la directora contar con estos elementos que se agradecen un montón.

Volviendo a la historia, creo que el documental se vuelve bastante importante considerando lo que Augusto Góngora representa para la historia de Chile, específicamente durante la dictadura que como sabemos fueron tiempos terribles para Chile y tenemos a un periodista que frente a toda adversidad siguió contando lo que estaba pasando, lo que realmente estaba sucediendo. Ahora, creo que lo fantástico es la perspectiva personal de Góngora frente a la dictadura y te recuerda que cosas como están se acarrean toda la vida y cuando Augusto entre lágrimas habla de todas las personas que mataron, simplemente se te parte el corazón porque es algo que nada podrá borrar, esta ahí en su memoria.

Al mismo tiempo es mágico porque al hablar de algo que se está perdiendo… no se, tal vez le esté dando mucho crédito al título pero para mi eso significa el poner “infinita” porque justamente de eso se trata. Maite le entrega a una audiencia la vida y la historia de Góngora.

Es una película que esperemos siga dando de qué hablar por los siguientes muchos años. Es bello el visionar el documental desde esa perspectiva o por lo menos, desde mi forma de entenderlo.

Creo que la película utiliza bien todos los aspectos de la vida de Góngora, tiene canciones preciosas (en su mayoría covers), cómo se limita a narrar una historia maravillosa y simplemente te llega. Es una emoción entre tristeza, algo de frustración, cierta nostalgia, es todo lo que el alzheimer se lleva cuando aparece en la vida de alguien pero también es una enseñanza de lo valiosas que son las personas, sus experiencias, vivencias, el amor que se comparte y las vidas que impactan cuando chocamos unos con otros. 

Me quise tomar un paréntesis para decir que me las lloré un montón, que por eso fui solo al cine y fue una gran decisión, creo qué hay cosas que es mejor experimentarlas de manera personal, no sé te hace reflexionar más.

Bueno y está demás decir que la recomiendo un montón, vayan a verla porque a pesar de lo triste que resulta es sanadora o eso creo. En fin, cómo siempre cuídense, tomen agua (porque un día tendremos que pelear por ella aunque espero que no), amen a sus seres queridos y sobre todo a aquellos que viven sin amor como dice Dumbledore (se nos fue el viejito así que decidí poner mi frase favorita de las que dice).

Vale.

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