The Idol: Una serie para no ver

Sé que “The Idol” ya terminó y ojalá podamos olvidarnos rápido de su existencia pero lo cierto es que vi sus cinco episodios y no podía simplemente pasarla por alto y no escribir una de las peores series que he visto en los últimos meses (por no decir que la peor). 

Intentaré no darle una mirada moralista a la crítica, no porque me parezca innecesario o fuera de lugar sino porque quiero enfocarme en los otros aspectos de la serie que la vuelven un completo desastre y que son independientes de esto. También lo hago porque, hasta el momento no he visto personas defendiendo a la serie (espero que no existan), no quiero que se piense que mi odio esta completamente fundado en la sexualizacion de los personajes o en las cantidad de cosas cuestionables que plantea el show sino más bien en los aspectos narrativos y de cine que, insisto, son la razón por la cual la serie no funciona. 

Partamos por los aspectos positivos: la fotografía es genial, si bien no hay demasiados espacios que explorar porque casi todo ocurre en la casa de Jocelyn, los encuadre son en su mayoría perfectos. También cuenta con actuaciones bastante regulares destacándose Lily Rose-Deep, tiene muchos momentos en los que logra compenetrarse con el personaje y logra ser convincente dentro de esta vulnerabilidad que encarna a Jocelyn, no se si es una actuación  magistral pero lo logra. Me gusto Leia, interpretada por Rachel Sennot pero creo que se debe más a que después de Shiva Baby estoy un poco obsesionado con ella. 

Ahora sí… comencemos. 

The Idol es una serie de HBO que narra la historia de Jocelyn, una estrella de la música pop quien tras la muerte de su madre, está pasando por un difícil momento emocional que la ha llevado a estar estancada en el ámbito profesional. Así conoce a Tedros, dueño de un club nocturno, con quien comienza una relación e intentará llevar su carrera musical  al siguiente nivel a través de oscuros y extraños métodos. 

Para comenzar creo que la premisa funciona bien, es la historia de las exigencias a las que son expuestas las estrellas pop en Hollywood. Tenemos ejemplos reales (casos como los de Britney Spears) que nos muestran a los extremos que son capaces de llegar en esta industria. En ese sentido, creo que varios pensamos que el punto de la serie era denunciar estos tratos o al menos darle algún tipo de visibilidad. En su lugar nos encontramos con una trama interrumpida por la mala actuación de The Weeknd como Tedros y una comunidad de artistas que aprovechan cada momento que tienen para cantar (innecesariamente). 

Durante los primeros episodios vamos viendo cómo se va formando la relación de Jocelyn y Tedros mientras la joven artista intenta luchar por continuar con el lanzamiento de su nuevo disco. En los primeros dos episodios tenemos estos escenarios asfixiantes en los que están sucediendo muchas cosas alrededor de Jocelyn y podemos verla llegar a su límite pero también sucede que les falta perspectiva a estas escenas. Me explico, son desesperantes porque te revientan con mucha información en unos 30 minutos y así continúan pero no logras empatizar completamente con la protagonista porque le falta ese enfoque de personaje. 

Otra cosa que también es un tanto molesta es que somos testigos de lo loco que está Tedros. Es decir es líder de una comunidad de personas trastocadas pero te lo repiten muchas veces y es un poco aburrido porque a medida que avanza la serie se va quedando en lo mismo en vez de darle continuidad a la historia. Entonces llega un punto que se siente estancada. 

Aquí viene otro problema, no hay continuidad en los personajes. Casi todos empiezan y terminan igual. Obviamente como es una serie se entiende que sea así porque tendrían más temporadas para desarrollarlos pero se sienten en extremo planos y eso en conjunto a una trama que avanza demasiado lento hace que la historia sea muy aburrida. 

Además una cosa que me pareció muy innecesaria es la constante de escenas musicales en la serie. Todos los personajes que son parte de esta comunidad en la que vive Tedros cantan o tienen algún talento y si ustedes cómo yo odiaron el momento de Dominik en Euphoria van a estar pero más que aburridos porque de verdad parece un videoclip (sobretodo en los últimos episodios). Ahora una opinion personal pero que insufrible ver a Troye Sivan dándoselas del gran talento cuando, perdonen que lo diga pero el mino no es el cantante más talentoso del último siglo. The Weeknd es un buen artista, como persona es cuestionable pero cómo artista indudablemente es bueno. Troye por otro lado es un cantante pop indie (no sé qué tan indie) bastante genérico y dentro de su estilo hay cantantes más talentosos que él cómo para que la serie me venga a vender que es LA VOZ… una falta de respeto. 

Por otro lado, la trama en sí va perdiendo sentido a medida que avanza. Vemos a un ser autoritario, te muestran que es una figura temible, es el líder de un culto o algo así… tiene esta escena en la que electrocuta y tortura a Troye (escena que da mucho cringe por lo mal actuada) pero nada de eso importa porque Tedros pierde todo su temple cuando se trata de Jocelyn y no se… existe esta creencia que habla sobre el poder de las mujeres desde su sensualidad, como el control que tienen sobre los hombres y creo que es un poco lo que nos quieren hacer pensar en The Idol. Como si Tedros fuera un objeto de Jocelyn todo el tiempo y para ser una serie que intentaba mostrar las exigencias a las que son sometidas las estrellas de Hollywood más parece contarnos la manipulación que estas hacen porque al final resulta que Jocelyn lo controlaba todo… así que no sé cuál era el punto de la serie.

Para finalizar, no soy ni la primera ni la última que dirá esto: NO VEAN THE IDOL, ni siquiera vale verla por el cringe… si quieren ver algo por el cringe vean Cats (el musical nefasto donde aparece Taylor Swift) pero no vean The Idol. Es aburrida, no tiene buena continuidad, tiene actuaciones bastante “meh” y momentos que desearía olvidar. 

Tomen harta agua, hagan ejercicio y sean felices. 

Vale.

Deja un comentario