Midsommar: Love is dead

¡Ha llegado Mayo! Y mi obsesión por Midsommar está en su apogeo más alto.  Recuerdo muy bien la primera vez que vi Midsommar porque estaba trabajando y ustedes se preguntarán qué hacía yo viendo una película de terror en el trabajo pero ese es otro cuento. El tema es que fue toda una experiencia porque visualmente es preciosa, tiene momentos realmente perturbadores, funciona en varios sentidos y debe ser por eso que rápidamente se consolidó como la película que es hoy en dia pero hay una subtrama en la historia que me toca una fibra personal y de eso les escribiré hoy. 

Cuando Dani pierde a toda su familia, de la manera más horrible que alguien puede perder a sus seres queridos,  decide que sería buena idea acompañar a su egoísta novio Christian a un festival de verano en Suecia. Para comenzar hay que dejar en claro que el drama con el que arranca Midsommar por sí solo es angustiante y retorcido, eso ya la envuelve como algo que quieres seguir viendo pero cuando los títulos se mezclan con los gritos de Dani y una tétrica melodía puedes hacerte una idea del tipo de película al que te estás sometiendo.  

Desde que llegan Dani y sus amigos notamos que a esta comunidad le faltan dedos pal puente pero que como bien lo defiende Christian, tiene más que ver con una cultura incomprendida que con otra cosa. Claro que eso no justifica que sean un grupo de trastornados capaces de asesinar gente y no es hasta que vemos como dos ancianos se lanzan desde un barranco que entendemos que esta película no terminará bien, aunque extrañamente lo hace. 

Pero como escribí más arriba, más allá del terror y el cómo Ari Aster crea una forma de embellecer con flores y colores alegres escenarios terroríficos de una forma brillante, lo que más me atrapa de Midsommar es la relación amorosa de Dani y Christian. Creo que tiene que ver con la forma en la que ella intenta minimizar cada situación para no parecer demasiado molesta o para no ser una carga, es como si Liability de Lorde hubiese sido escrita para Dani porque constantemente está intentando no sentirse o no ser una responsabilidad para su novio. Como si el personaje hubiese sido creado para todos aquellos que no decimos como nos sentimos o justificamos constantemente a nuestras parejas evadiendo lo que realmente está ahí.

Hay una escena en la que Dani se entera de que Christian tiene planificado este viaje a Suecia e intenta tener una conversación al respecto y se siente en la escena ese deseo en ella por solucionar o al menos conversar las cosas, solo para ser abofeteada por una indiferencia de Christian disfrazada en una disculpa.

Es justamente el drama lo que me hace amar esta película, son esos constantes intentos de Dani por rescatar una relación que hace tiempo estaba muerta porque sabemos que las cosas andan mal antes de que su vida colapse, con la muerte de su familia, cuando ella le comenta a una amiga que está preocupada de sobrecargarlo con sus problemas y que él nunca se muestra vulnerable. Es ahí donde también menciona que nunca ha visto a Christian llorar y te dan ganas de decirle: amiga sal de ahí. Es un claro reflejo de esas relaciones en las que uno lo está intentando y no recibes la misma energía de vuelta. Es un sentimiento triste si es que alguna vez has estado en esa situación pero como dice un meme por ahí “it is what it is” (se pone a llorar).

Entonces ocurre lo mágico, en el mundo real Dani entiende que no es con Christian y ambos viven sus vidas aparte. Ella toma todos estos sentimientos, hace un berrinche con la almohada y continúa su vida, pero en el universo de Ari Aster ocurre lo que todas las trastornadas queremos que suceda.

En la realidad todo se trata de aprender, todo lo que te pasa tiene un porque asi que las personas como Dani deben perdonar y enterrar todos estos sentimientos para continuar. En lo personal me da rabia pensar que los que sufrimos en una relación debemos superarlo desde la dignidad, desde la sombra, desde esas lágrimas que compartimos con nuestra mejor amig@, pero en Midsommar no, Midsommar agarra a Christian, lo muestra como lo peor del ser humano (porque hasta intenta sabotear a uno de sus amigos), le coloca un traje de oso y lo sacrifica en una mórbida hoguera. Ese momento es liberador porque creo que nadie lo diría abiertamente pero hay una parte dentro de nosotros que si quemaría vivx a su ex (digo si han sido una mierda como Christian) y es genial que exista una pelicula que te permita vivir esa fantasía o tal vez solo sea yo, no se.

En fin, toda esta idea es el respaldo argumentativo de la película y creo que es lo mejor que hace Ari Aster, relacionar sus dramas con el terror, el como complejiza situaciones que vivimos dia a dia (como una ruptura amorosa o la pérdida de un ser querido) para transformarlo en un retorcido juego de terror. 

Como nota final creo que Midsommar es una buena manera de empezar este mes de Mayo y también de poder soltar a ese ex que odias y no quieres dejar de odiar, solo imagínate que es Christian y todo tendrá sentido, creeme. 

Vale

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