Cuando comencé a ver “The White Lotus” no pensé que me iba a gustar tanto. Creo que fue Jennifer Collidge lo que más me cautivó en la primera temporada o tal vez fue ese inesperado final pero me obsesioné. Como sea, se estrenó la segunda temporada y estaba muy triste porque no había podido verla hasta ahora.

Mike White nuevamente nos lleva en unas vacaciones soñadas pero esta vez a Sicilia. Ahí, un nuevo grupo de ricos hacen de las suyas en un hotel que nunca deja de sorprendernos.
Para comenzar, dejar en claro que me gustó mucho más la segunda temporada que la primera. No se si tenga que ver con los personajes o con el hecho de que todas las historias tienen un protagonismo más consistente (en la primera sentía que ciertas historias se iban perdiendo un poco) aunque lo más probable es que se deba a Aubrey Plaza.
Cabe recalcar que en los aspectos técnicos lo tiene todo. Desde la música hasta esos planos detalle para mostrarnos los lujosos escenarios en los que se encuentran los huéspedes. Cuenta con buenas actuaciones y muchos potos de hombre (lo cual agradezco mucho), un muy inteligente guión y en general The White Lotus es una propuesta divertida que nunca te deja indiferente. Así que, por todo lo mencionado anteriormente, es una serie recomendable.
Ahora, como saben no estoy aquí para decirles que vean una serie por los aspectos técnicos, tienen que verla por las líneas de coca que se tira Jennifer Collidge antes que lanzar la icónica frase: “These gays, they ́ re trying to murder me”. Y es justamente ese tipo de momentos que convierten a “The White Lotus» en lo que es. Como crea un espacio que debiera sentirse seguro pero termina siendo todo lo opuesto. Es ver a este grupo de ricos convertir sus vacaciones en un montón de estupideces que terminan por arruinarlas.
Es el deterioro de tres hombres (abuelo, padre, nieto) enfrentados a su masculinidad y su falta de autocontrol. Son dos prostitutas aprovechando las oportunidades que se les presentan. A dos amigos y sus matrimonios en declive (mi historia favorita por lo demás) porque al igual que en la primera temporada, me gustan esos personajes que ven la situación en la que se encuentran y saben que deberían salir de donde están pero por alguna razón siguen ahí (tal vez porque probablemente sería yo). En la primera temporada fue Alexandra Daddario (una periodista casada con un idiota con plata incapaz de hacer nada sin su madre) y en la segunda Aubrey Plaza (abogada con ideas claras que acepta unas vacaciones con su esposo y sus estupidos amigos millonarios), en ambos casos se cumple la misma dinamica. Vemos a estas mujeres inteligentes con aparentes convicciones claras que se quedan en extrañas relaciones amorosa. Creo que justamente el hecho de que se queden ahí sabiendo lo mal que están las vuelve automáticamente en personajes complejos y las amo por eso. Además Aubrey Plaza lo es todo.
Otra de las cosas que me gusta de la serie es que cada historia funciona de manera independiente, aunque puede que este también sea un punto en contra porque obviamente hay algunas tramas que no se desarrollan en un 100% (en esta temporada hay una historias que quedan inconclusas pero estoy seguro que es a propósito), de todas maneras son 7 fantásticos episodios que no quieres dejar de ver, o al menos yo, no quería dejar de hacerlo.
En definitiva, «The White Lotus» replica su exitosa primera temporada pero, a mi juicio, lo hace de manera más divertida e impredecible. Una serie que te sacará risas incómodas, ganas de pegarle al Theo James y follártelo al mismo tiempo y básicamente un buen rato pensando que algún día tendrás unas vacaciones en Sicilia pero no, así que no te engañes y continua viendo «The White Lotus».