
La semana pasada estaba vagando por Instagram, uno de esos pasatiempos que debería dejar de hacer, y me encontré con una interesante película de animación titulada “Unicorn Wars”. La última entrega de Alberto Vázquez relata la mítica guerra entre ositos y unicornios que es mucho menos absurda de lo que suena.
“Hay quien beba la sangre del último unicornio pues se convertirá en eterno y hermoso. Así Dios regresará al paraíso perdido. Solo un osito, el elegido realizará tal proeza”.
Cuando Azulin es reclutado para enfrentarse contra los unicornios, tiene claro un punto: convertirse en el mejor soldado. Claro que en ese entonces no conoce la profecía y tampoco nosotros sabemos que nos enfrentamos a un futuro antagonista. Mediante flashbacks, la historia nos va narrando la vida de Azulin y su familia, cómo se va quebrando su relación con Gordi, su hermano gemelo, y cómo nace un villano. Asimismo vamos conociendo las atrocidades de la guerra, el absurdo adoctrinamiento al que son expuestos los ositos y la incertidumbre de saber en qué terminará esta historia.
Unicorn Wars toma estos símbolos de nuestra infancia y los explota en un charco de sangre y violencia. Con un claro mensaje antibélico, no solo muestra lo ridículo que resulta la guerra, también logra construir el recorrido emocional que convierte a Azulin en el antagonista que es. El film toma una bella animación en tonos pasteles y la aprovecha para desarmar al espectador y prepararlo para lo inesperado. Desde sus inicios incomoda a su audiencia y va construyendo un relato que va desde el completo absurdo a un desenlace que, por lo menos a mi, te vuela la cabeza.
Creo que lo emocionante de la película son esas risas incómodas que te saca mientras la estas viendo, desde ese juego homoerótico entre dos hermanitos oso a los viajes psicodélicos que hacen en medio del bosque, todo es gráfico conservando esa infantilización y si bien es un constante: que wea estoy viendo, no deja de mantenerte envuelto en su relato. Tal vez uno de sus puntos no tan rescatables, a mi juicio, es la poca empatía que sientes hacia los personajes, es decir, entendemos por qué actúan de esa forma y logras comprender la historia de Azulin pero eso no te hace defenderlos, no empatizas con ninguno de ellos y realmente dudo que ese haya sido el punto de los creadores de la película, pero para mi un buen personaje siempre es y será ese con el que puedes empatizar.
Unicorn Wars avanza de manera rápida, te mantiene ocupado en su hora y media de duración, es sencilla y su mensaje se transmite bastante bien. La trama logra su objetivo y creo que es de esas películas que son ideales para compartir con tus amigos y un caño, aunque eso es decir poco.
Vale.